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Upwind y downwind: los rumbos en kitesurf

La forma más rápida, segura y eficaz de hacerte rider es tomando clases en alguna academia de kitesurf como esta desde la que te escribimos, con la sana intención de despejar dudas y animarte a que pruebes con este deporte náutico de alto riesgo… de que te encante. Te esperamos en Tarifa.

Ir a contra corriente, en rumbo contrario, salirse del tiesto, dar la nota, pensar out of the box, está muy bien, pero, ¿y si de cambiar de rumbo sales volando? Para eso, en kitesurf, tenemos el rumbo de ceñida. Ceñir es cerrar lo máximo posible el ángulo que hace nuestra cometa con la dirección del viento. Te lo contamos.

La ventana del viento y el esquema de rumbos son clave para sacar el máximo provecho al viento. Direcciones y ángulos son esenciales para evitar que se te pare de golpe la cometa o para que, dejándote llevar por el viento de Tarifa, no tengan que salir en bote a buscarte antes de que cambies de continente.

Rumbo de ceñida (upwind o barlovento)

Si quieres alejarte de la orilla, pero el viento te empuja hacia ella, tienes que ceñirte a la línea que marca la dirección, ajustarte el máximo posible e ir cambiando de ruta en zigzag hasta ganarle unos metros a ese viento en contra. A medida que te vas acercando a esa flecha que dibujaría el viento, tu tabla se irá frenando y llegará a pararse, ojo, que ahí te habrás pasado.

Antes de que se pare sigue zigzagueando y dale esquinazo a esa corriente de aire que te reta a alejarte un poquito más… Ya sabes, cerrando ángulo y “esquiando” hasta casi pararte es llegar al máximo de ceñida; la mejor cometa para hacer esto es la hydrofoil. Este reto al viento también se conoce como upwind (resume mejor el movimiento este término en inglés, la verdad).

Rumbo al largo (downwind o sotavento)

Ir rumbo al largo es poner la tabla en la dirección que va la cometa. Esto hace que sea más fácil ceñirte al soplar del viento. Te estás imaginando el gustazo tras ganarle terreno a la corriente para volver como una flecha y, por qué no, dedicarle unos loopings a tu animado público en el chiringuito de la playa de Valdevaqueros. ¿Cómo no vas a probar en Tarifa?

El rumbo al largo o sotavento nos parece sencillo porque vas a favor del viento, ya sea nuestro Levante o Poniente, pero es más complejo de lo que crees. No basta con dejar la cometa que te arrastre en línea recta, tienes que mantenerla alta, distribuir tu peso de manera uniforme sobre la tabla. Tendrás que oscilar el pie como si la tabla fuera un acelerador: talón, punta, talón, ¡bailando con olas!

Ahora a un lado, rumbo a través

Otro rumbo es a través. Tienes que poner la tabla en la dirección que marca un ángulo de noventa grados en relación a la dirección del viento, es decir, en perpendicular. Esto es un punto de inicio para el salto básico (sabemos que lo estás deseando). Un salto básico se inicia desde través, en perpendicular a un lado o al otro de la dirección del viento. 

Ahora lo que necesitas es dejar la cometa alta en la ventana del viento (cercana a la una si vas a la derecha o a las once a la izquierda). Coge velocidad y ve de ese punto hacia las doce. Haz presión con las piernas para hacer pop, o, darle un corte al agua. ¡Despegamos! Para amerizar, volvemos al punto de inicio (las once o la una). Y listo, ¡ya sabes dar el salto básico!

rumbos-kytesurf

Y ahora, rumbo de empopada

Se navega en rumbo de empopada siguiendo la dirección del viento con la tabla enfilada hacia la cometa. No es fácil y en kitesurf no se hace, pues al alcanzar la velocidad del viento la cometa se cae. Tendrías que ir balanceándola para no perder tensión y mantenerla delante de ti. Todo esto te lo explicamos en nuestros cursos de kitesurf, haznos caso si quieres gozar este deporte extremo y vente).

Esta dirección es genial si vas a hacer un truco llamado railey, que, una vez tienes un buen control de tu tabla y sabes saltar, ciñes a cuarenta y cinco grados y te desenganchas para saltar. Al virar y clavar la tabla te elevarás enseguida pudiendo estirar tu cuerpo y plegar las piernas hacia atrás, poniendo la tabla por encima de tu cabeza (chichón casi asegurado las primeras veces, pero es una pasada de salto).

Súmale a ceñir el arte de usar las olas como si fueran rampas de skate, ¡y a dar rienda a tu freestyle!